HOY HE NACIDO

 

Cada día que pase, has de decirte:
«¡Hoy he nacido!
El mundo es nuevo para mí; la luz
esta que miro,
hiere, sin duda, por la vez primera
mis ojos límpidos;
la lluvia que hoy desfleca sus cristales
es mi bautismo.
»Vamos, pues, a vivir un vivir puro,
un vivir nítido.
Ayer, ya se perdió: ¿fui malo?, ¿bueno?
…Venga el olvido,
y quede sólo, de ese ayer, la esencia,
el oro íntimo
de lo que amé y sufrí mientras marchaba
por el camino.
»Hoy, cada instante, al bien y a la alegría
será propicio,
y la esencial razón de mi existencia,
mi decidido
afán, volcar la dicha sobre el mundo,
verter el vino
de la bondad sobre las bocas ávidas
en redor mío.
»Será mi sola paz la de los otros;
su regocijo
mi regocijo, su soñar mi ensueño;
mi cristalino
llanto, el que tiemble en los ajenos, párpados;
y mis latidos,
los latidos de cuantos corazones
palpiten en los orbes infinitos.
Cada día que pase, has de decirte:
«¡Hoy he nacido!»
Julio, 12 de 1914.

Amado Nervo

LUGAR COMUN

 

 

Lugar común, seas
loado por tu límpida prosapia,
y nunca más desdéñente los hombres.
Expresión dicha ya por cien millones
de bocas, está así santificada.
Cien millones de bocas
han clamado: «Dios mío», y cien millones
de veces el Eterno encarnó en ese grito.
Cien millones de bocas
dijeron: «Yo te amo»,
y al decirlo engendraron cien millones
de veces al amor, padre del mundo.
Hay todavía locos que pretenden
decirnos algo nuevo, porque ignoran
los libros esenciales
en que está dicho todo.
Buscan las frases bárbaras,
las torcidas sintaxis,
los híbridos vocablos nunca juntos
antes y gritan: «Soy un genio, ¡eureka!
… Mas los sabios escuchan y sonríen.
¡Oh, tú, Naturaleza, madre santa!
¡Oh tú, la siempre igual y siempre nueva,
monótona, uniforme, simple, como
la eternidad: bendita seas siempre!
 
Bendito seas, mar, cantor perpetuo
de la misma canción…Bendito seas,
viento, que hieres las perennes cuerdas
de los árboles quietos y sumisos.
Benditos seáis, moldes
de donde surge el mundo cada día
semejante a sí propio,
bendita la unidad de las estrellas;
bendita la energía
de donde todo viene, y que es idéntica
bajo diversas fases ilusorias.
Hablemos cual los dioses,
que siempre hablan lo mismo.
Digamos las palabras
sagradas que dijeron los abuelos
al reír y al llorar,
al amar y al morir…
Mas al decir: «amor», «dolores», «muerte»,
digámoslo, en verdad,
con amor con dolores y con muerte.
 
Mayo, 14 de 1914.

Amado Nervo

Resolución

Alma, tienes por fuerza que alcanzar en la vida
el Ideal sublime que a seguir te convida
por entre breñas ásperas.
Alma, en vano recelas
del Dolor: mis propósitos son como dos espuelas
que te harán sangre… Fuerza será, cuando te pares,
que sientas, despiadada, clavarse en tus ijares
mi voluntad de acero; fuerza será subir…
¡Contempla allá, muy lejos, la cima de zafir,
adonde has de llegar antes que la jornada
termine!
¡Alma, no esperes de mí piedad ni nada
que no sea espolazo, aguijón y castigo!
…Hoy has de sonreír al cruel enemigo
que ayer te hincó su dardo. . .
Bien sé que anhelarías
quebrantar su soberbia; que sin duda podrías
hundir su obscura frente en la tierra que pisa;
mas sólo habrás de darle la flor de tu sonrisa,
y por cada punzante, por cada dolorosa
espina que te clave, ¡devolverle una rosa!
Abril, 18 de 1914.
 
Amado Nervo

NOCHE

 

NOCHE
¡Madre misteriosa de todos los génesis, madre
portentosa, muda y fiel de las almas excelsas;
nido inmensurable de todos los soles y mundos;
piélago en que tiemblan los fiats de todas las causas!
¡Oh camino enorme que llevas derecho al enigma
-reino de los tristes, regazo de nuestra esperanza
taciturno amparo de males de amor sin remedio;
madrina enlutada de bellas adivinaciones;
ámbito en que vuelan las alas de azur de los sueños:
sean mis pupilas espejo que copie tus orbes;
sea tu silencio sutil comunión de mi vida;
sean tus arcanos divino aguijón de mi mente;
sea tu remota verdad, tras la tumba, mi herencia!
 
Amado Nervo
Febrero, 15 de 1914

JACULATORIA A LA NIEVE

 
JACULATORIA A LA NIEVE

 

¡Qué milagrosa es la Naturaleza!
Pues ¿no da luz la nieve?
Inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer…
¡Oh nevada!:
tu ingrávida y glacial eucaristía
hoy del pecado de vivir me absuelva
y haga que, como tú, mi alma se vuelva
fulgida, blanca, silenciosa y fría.
 
Amado Nervo
Enero, 17 de 1914.

LA MAÑANA

 

Te veo en mi pensamiento
Desde que me levanto
Eres mi primer momento
Con una visión nublada y tambaleando
Imagino tu silueta.

 

El grano de mi café y un pan de anoche
Son mi desayuno desde tu partida
Me arrepiento de palabras y reproches
Mientras me visto para otro día.

 

DANIEL EDUARDO SANCHEZ
BARRGAN

Carta a Usted Señora:

Carta a Usted
Señora:

Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho
pero el amor señora cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón… Si es que la hiere mi reproche… Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme… Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y… y usted una aventura.
Si… usted juró cien veces ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.

Usted sabe y perdóneme que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.

Y como usted señora ya aprendió a ser infiel
a mí así de repente me da pena por él.

Sí es cierto… alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora… Yo con sed o sin sed
nunca pensaba en otra… si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí
sino por… por los amores que terminan así.

Pero vea señora… que diferencia había
entre usted que lloraba… y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro… Yo escribiendo estos versos.

José Ángel Buesa

¡Adiós!

 

¡Adiós!

 
Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
 
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
 
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
 
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
 
¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…
de llagas infectas ¡cúbrete de mal!…
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
 
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!…

Alfonsina Storni

Amor insatisfecho

 

Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído;
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.

Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído;
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuanto el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.

Y en ese hacer y deshacer lo hecho,
sólo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.

 

José Ángel Buesa