La Esquina de Giselda

El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mísmos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro.»
Paulo Coelho
Para Antonio L Pons León
Por la golparada de aire fresco y otras maravilllas…
TAMBIEN INEXPLICABLEMENTE
Me faltaba hablar con tu voz  y pensar con  tu cerebro
(tan florecido de angustias y retoñadas glorias.)
Ya era hora de construir el poema del deseo
y latir en tú corazón como un giro lunático de  las mareas.
Quiero arrancarme los labios y entregarlos a tu boca
para que  sueñen  las analogías
con este trastocado mundo interior.
Sólo busco el latido catártico que provoque el acierto.
Saberte más  que el dulce canturreo
erótico de un fauno.
También, inexplicablemente,
necesitaba esta fuerza
el  añorado desorden pasional.
Su concesión desde un inicio hubiera sido un hartazgo.
No es un cambio de rumbos;
sólo eras tú, que me faltabas
y has venido ha desestabilizar las piezas de la mediocridad
a imponer algo inconjurado como el verdadero amor.
Tal vez seas el accésit a la vedada locura.
Este será el preciso momento de la desambiguación?
Alguien dice que es la macabra respuesta
al grito de dos corazones atormentados.
Creo que puede ser mucho más que una resurrección poética.
Erika Corona

9 respuestas a “La Esquina de Giselda”

  1. Nadie tendría nunca la seguridad que desde tu alma se lanzaran flechas tan sanadora, ni que hubiese jamás deseos tibios en los calabozos de tu alma…Porque habría que recorrer el mundo para hallarte, más cuando estás tan solo a cientos de kilometros, tendría yo sin mágia sin centavos en el bolsillo dar el recorrido exacto hasta tu desolado corazón o escuchar los murmullos milenarios que fallecieron en tu alcoba, lástima de los herejes y los comcubinatos que no han sido parido todavía o que el olfebre no a construido a golpe de mandaria, más tú lo has hecho así: una calculada maniobra de tus labios para ver si me sepultan o un agotador dolor en tu alma lanzada al espacio para que la escuchase y salgan corriendo desde mi corazón versos para tus ojos….Hoy quisiera beberme tu cuerpo, aunque haya guerras y extraterrestre visitando nuestro Zoológico Nacional, porque mientras ellos observan yo actuo bajo las sábanas verdes de tu piel, allí podría lanzar un remiendo a tu alma, o hacer piruetas sobre tus ojos bellos, o ponerme a cazar esas lurciernagas astutas que nidan en tu pelo, más prefeiro recorrer tus tierras y tener la seguridad semi exacta o semi desnuda de descubrir si es resbaladizo tu lengua en un choque titánico con la mia, pero no quiero morir en ese instante, no quiero y a la vez deseo, perdida de tiempo inmaculada, que evaporará la consentida mágia de tu lengua, hecha de escarnio y mordeduras antigua, aunque sepa yo en ese instante que tu cuello es un piano derretido cuando mis dedos corren sobre tus teclas, porque desde ese precipicio (tu cuello), lanzarme al sucidio desde allí deseo y volar mi adorada pelegrina, volar hasta la punta afilada de tus senos, hechos de azúcar, embarrados de almibar, sin importar para nada que alguien no esté escuchando o se ria luego de leer estos párrafos patrióticos, porque no tendrán la idea ni la idea de que mientras ellos rien yo disfruto y tú vives….Quizás el reloj no me de tus coordenadas, quizás sean tus pasos postizos que caminan o lanzan flor a la mar, o caen sobre el sarcofago de un muerto no enterrado todavía,, quizás murmulles mi nombres o intentes excitarme solo con pensar en mi, o quizás (algo más sensual) ya me habias hecho el amor en tu pensamiento pero nunnca, nunca te preguntastes qué estaba haciendo yo…? yo que no fui a cortar caña, ni a recoger papa, ni sembrar café, porque tenía y tengo una misión sublime: que no es más que la reparación de tu alma, el alivio antiguo de un dolor intransingente, que daña, hiere tu espiritud….por eso cuando no quede nada, cuando nada haya nacido y los que «mandan» decidan enviarnos al olvido, acuerdate de mi, memoriza los besos que me distes, ten presente siempre los que te he dado yo, sin boca, sin contacto, sin permiso y nunca tomes el cuchillo para desoyar tu garganta, mejor toma mi mano y ponla en tu lugar exacto y revivamos ese espacio nuestro, fuera de la ONAT, fuera de los inspectores, fuera de todo y de todos, aunque el hambre se nos pegue en las costillas y se caigan los pechos de tu cuerpo y a mi el miembro erecto y viril, aunque decaiga piensa en mí y dejame libre, libre en la inmensidad de tu espalda, libre correr debe mis dedos por tus muslos, libre mis uñas, libre mi boca….sólo después sueñas, ya yo estaré soñando…

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