Fuente: http://www.radioenciclopedia.cu/exclusivas/juana-borrero-su-indiscutible-genio-modernista-20170518/Juana Borrero y su indiscutible genio modernista |
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| Publicado: 2017.05.18 – 18:02:57 / miguel.dario@renciclopedia.icrt.cu / Miguel Darío García Porto | |||
Juana Borrero ha sido considerada, con justicia, entre los mejores poetas modernistas cubanos de finales de siglo XIX. Pero —del mismo modo que en el caso de Martí— si buscamos en su modernismo características establecidas, inamovibles, y que parten del esteticismo parnasiano, no pudiéramos incluirla en esa tendencia, salvo en algunos poemas, en los que busco intencionadamente un influjo casaliano. En términos generales, Juana no tiene el urbanismo de Casal, no rechaza lo natural, no jerarquiza en su poesía el hastío ni le interesa demasiado la brillantez del verso.
Aunque con cierta tendencia a la melancolía —que bien pudo ser causada por la crisis de la adolescencia o por el imaginario epocal de su círculo de amigos, o aun por influencia de su padre, Esteban Borrero—, poseía un temperamento ardiente, firme e independiente, más cercano al romanticismo que al modernismo. Por ese genio creativo, esta medular poeta, quien naciera en Santo Suárez, La Habana, el 18 de mayo de 1877 –hace exactamente 140 años-, sigue siendo recordada y evocada debido a la particular atmósfera artística y literaria que logró evocar. Heredera de una tradición poética familiar, Juana Borrero crece en un medio propicio para el desarrollo de sus potencialidades intelectuales. Su padre fue un hombre inteligente, luchador y liberal, que llenó de cultura el ámbito donde crecieron sus numerosos hijos; sin embargo, no hay suficientes datos para especular sobre la influencia familiar en ese carácter de Juana. Como poetisa, fue considerada una niña prodigio. Sus primeros poemas —antes de conocer a quien fuera su amor ideal: el poeta Julián del Casal— ya denotan su lejanía de rasgos considerados “propios” de la poesía femenina, y en general de la mujer, como el recato, la humildad y el falso pudor. Ello no cambiaría cuando la muerte de Casal convierta en un sentimiento real la tristeza que hasta entonces era en ella puramente literaria. Es indudable que en su poesía existe un aspecto de su personalidad que está presente en cualquier caso: su autovaloración, su conciencia de ser diferente a la generalidad y su audacia. En un medio como el cubano de finales del siglo XIX, su madurez lírica y su formación cultural eran excepcionales: a los siete años ya escribía versos y estudiaba pintura, manifestación en la que también demostró sensibilidad y talento. Aunque es innegable su voluntad estética modernista casaliana, su temperamento romántico, apasionado y vital, la convierte en un caso singular dentro de esa corriente. Su ideal poético no se centra en la perfección de la forma, sino en la expresión de la idea. En una carta que le escribe a quien sería su novio, Carlos Pío Uhrbach, lo demuestra: “Los rondeles q.e.p.d. no han lugar, Carlos. ¡Ya pasó su oportunidad… renuncié a ellos! ¡Si usted se hubiera fijado menos en el efecto rítmico y un poquito más en el fondo que encierran, quizás no hubieran muerto!” Hay que buscar su modernismo, por tanto, más en la idea que en la forma, generalmente romántica, como lo prueban el tratamiento del paisaje y la subjetivación de los asuntos que toca. Pero debemos advertir que viñetas o elementos como el hastío, lo agónico, el presentimiento de la muerte, etc., no faltan en su poesía. Su temprana muerte impidió el total desarrollo de la que ya era una voz diferente y valiosa dentro del escenario modernista americano, y una mujer que también era, a pesar de su corta edad, excepcional en su género, como lo prueba su autodescripción, impensable para el común de las mujeres de su momento: “Yo soy de esas mujeres valerosas/ a quienes la amenaza no intimida/ porque son indomables y orgullosas./ Almas gigantes que jamás se niegan/ ni su pendón inmaculado entregan/ y que conquistan lauros inmortales,/ porque saben morir heroicamente,/ sin doblegar la luminosa frente,/ ni traicionar jamás sus ideales”. A pesar de que murió a solo unos pocos meses de cumplir 18 años, Juana Borrero es, por derecho propio, una de las figuras más fascinantes del modernismo Hispano-Americano. Si ella no ha tenido todo el reconocimiento que se merece, solo se debe a que sus obras no han sido publicadas fuera de Cuba hasta ahora. Particularmente las cartas, pero también los poemas de Juana Borrero, constituyen una lectura esencial para todos aquellos interesados en el modernismo Hispano-Americano. Estas obras seguramente se convertirán en lectura obligada para todo aquel que trate de entender los trabajos de la subjetividad –en especial, pero no solamente, en relación con las mujeres—durante el fin del siglo XIX. Íntima ¿Quieres sondear la noche de mi espíritu? Allá en el fondo oscuro de mi alma hay un lugar donde jamás penetra la clara luz del sol de la esperanza. ¡Pero no me preguntes lo que duerme bajo el sudario de la sombra muda…; detente allí junto al abismo y llora como se llora al borde de las tumbas! Última rima Yo he soñado en mis lúgubres noches, en mis noches tristes de penas y lágrimas, con un beso de amor imposible sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias. Yo no quiero el deleite que enerva, el deleite jadeante que abrasa, y me causan hastío infinito los labios sensuales que besan y manchan. ¡Oh, mi amado!, ¡mi amado imposible! Mi novio soñado de dulce mirada, cuando tú con tus labios me beses, bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias. Dame el beso soñado en mis noches, en mis noches tristes de penas y lágrimas, que me deje una estrella en los labios y un tenue perfume de nardo en el alma. Pueden leer mas en : http://www.cubaliteraria.cu/autor/juana_borrero/index.htm |
Juana Borrero ha sido considerada, con justicia, entre los mejores poetas modernistas cubanos de finales de siglo XIX. Pero —del mismo modo que en el caso de Martí— si buscamos en su modernismo características establecidas, inamovibles, y que parten del esteticismo parnasiano, no pudiéramos incluirla en esa tendencia, salvo en algunos poemas, en los que busco intencionadamente un influjo casaliano. En términos generales, Juana no tiene el urbanismo de Casal, no rechaza lo natural, no jerarquiza en su poesía el hastío ni le interesa demasiado la brillantez del verso.



bastante bueno, no hay dudas de que el modernismo es uno de los movimientos artisticos mas amados que se recuerden, buen blog, felicitaciones
Hola muchas gracias por su comentario, siempre puede visitar mi blog es bienvenido.