Julián del Casal

Foto tomada de Ecured
Nació el 7 de noviembre de 1863 en La Habana, hijo de Julián del Casal y Ugareda, natural de Vizcaya, y María del Carmen de la Lastra y Owens, natural de Artemisa. Fue bautizado el 23 de diciembre en la Iglesia del Ángel. Pasó su niñez en La Habana, en la casa de la calle Cuba No. 4. En 1868 falleció su madre. Cursó estudios en el Real Colegio de Belén, donde ingresó en 1870 donde pronto mostró su vocación rebelde y de escritor. En 1879 se graduó de bachiller. Publicó su primer poema conocido en un semanario de arte, ciencia y literatura llamado El Ensayo, en el número editado el 13 de febrero de 1881. Ese mismo año empieza a trabajar en el Ministerio de Hacienda como escribante; inicia también sus primeras publicaciones e ingresa en la Universidad de la Habana para seguir estudios de derecho que luego abandona, en los años que siguen comienza a colaborar, aunque de modo irregular,con diferentes órganos de prensa. en publicaciones prestigiosas como en La Habana Elegante, El Fígaro, La Habana Literaria. Fundó con varios compañeros el periódico clandestino y manuscrito El Estudio, en el que publicó sus primeros versos.
En 1885 queda huérfano tras la muerte de su padre, ya que su madre había fallecido cuando solo tenía cinco años. En ese mismo año comienza su colaboración con la publicación La Habana Elegante en el número correspondiente al 19 de abril. Durante una visita al Nuevo Liceo, gracias a su amistad con Nicolás Azcárate, conoció a Ramón Meza y se puso en contacto con los principales autores extranjeros del momento. El 25 de marzo de 1888 comienza a publicar en “La Habana Elegante” los artículos sobre «La sociedad de La Habana», bajo el seudónimo de Conde de Camors. y poco después regresó a La Habana en precaria situación económica. Comenzó a trabajar en La Discusión como corrector de pruebas y periodista. Por esos días estrechó relaciones con la familia Borrero, especialmente con Juana Borrero, también poetisa, con la cual tendría una especial relación de amistad.
En noviembre de 1888 emprendió un viaje a Europa con la pretensión de visitar París. Estuvo en Madrid, donde trabó amistad con Salvador Rueda y con Francisco Asís de Icaza y finalmente regresó a Cuba en precaria situación económica. Ya en el país Aniceto Valdivia lo puso en contacto con la literatura francesa finisecular, que tanta influencia tuvo en su obra.
Publicó en La Habana Elegante su primer trabajo en prosa sobre el poeta Manuel Reina y en 1890 su primer volumen de poemas con el título de Hojas al viento. En 1892 apareció el segundo: Nieve.
En 1891 había llegado Rubén Darío a La Habana, con quien Casal entabló amistad. El primero le dedicó a éste El clavicordio de la abuela; Casal, por su parte, había conseguido ese mismo año que en La Caricatura apareciera el poema de Darío La negra Dominga; también publicó en La Habana Elegante un artículo sobre su amigo el 5 de enero de 1893.
El 21 de octubre de ese mismo año dejó en la redacción una parte de las pruebas corregidas de su libro Bustos y Rimas, así como un suelto sobre el libro de Lola Rodríguez Tió, titulado Mi libro de Cuba.
En 1891 publica su segundo libro: “Nieve” y conoce al poeta nicaragüense Rubén Darío quien se encontraba de visita en La Habana y con quien forja una gran amistad. Sobre la impresión causada en Casal tras conocer a Darío fue narra Raoul Cay, redactor de El Fígaro, quien asistió al banquete de bienvenida ofrecido a Darío:
Casal apenas almorzó, la admiración que siente por Rubén y el regocijo de tenerlo cerca, quitaron el apetito al sombrío poeta de Nieve.
En vida nunca pasó de ser un modesto escribiente de la Intendencia General de Hacienda, puesto este que perdió al publicar un artículo alusivo al Capitán General, y un talentoso redactor de prensa y colaborador de revistas culturales.
Fue redactor del semanario La Familia Cristiana (1891-1892). Colaboró en La Habana Elegante, donde publicó una serie de artículos titulada «La sociedad de la Habana» (el primero de ellos, sobre el Capitán General Sabás Marín y su familia, le costó su puesto en la Intendencia General de Hacienda), El Fígaro, La Habana Literaria, El Hogar, El País, La Caricatura, Diario de la Familia, Ecos de las Damas, La Lucha, El Pueblo, El Triunfo, La Unión Constitucional.
El 21 de octubre de 1893 acude, en horas de la tarde, a la redacción de La Habana Elegante. Escribe un suelto que titula «Mi libro de Cuba» y que trata del texto de Lola Rodríguez de Tió. Luego acude a cenar a casa del Dr. Lucas de los Santos Lamadrid en Prado 111. De sobremesa, cuando uno de los presentes hace un chiste, Casal lanza una carcajada; le sobreviene una hemorragia y muere de la rotura de un aneurisma. Días antes, en una carta a su amigo Rubén Darío, había confesado que presentía el advenimiento de su muerte:
Si ha caído en tus manos, por casualidad, algún periódico cubano de estos últimos tiempos, te habrás enterado de que me encuentro muy enfermo, tan enfermo que, desde julio a la fecha, he recibido dos veces los santos sacramentos.
Ahora estoy mejor, pero sin esperanzas de curación, porque ningún médico conoce mi enfermedad. Todos aseguran (me han visto los mejores de aquí, donde los hay muy buenos) que es un mal oscuro y misterioso, desconocido por ellos… Te escribo estos renglones para demostrarte que, aun al borde de la tumba, a donde pronto me iré a dormir, te quiero y te admiro cada día más. Yo he sabido de ti por Gómez Carrillo, que me anunció tu llegada a París y tu marcha a Buenos Aires. Dentro de poco, quizás antes de que me muera, podré leer el libro que debes estar imprimiendo a estas horas. La Habana Elegante me está editando uno, pero que no tiene ningún valor. Yo te lo mandaré, o te lo mandarán.
Fragmento de la carta de Julián del Casal a Ruben Darío, 7 de febrero de 1893.
Muerte
Falleció a los 29 años de edad, encontrándose en una cena en casa de Don Lucas de los Santos Lamadrid, una famila amiga, cuando uno de los presentes, realizó un chiste y un ataque de risa le provoca la mortal rotura de un aneurisma.

Fuente : https://www.ecured.cu/Juli%C3%A1n_del_Casal

 

Amado Nervo

Ese autor es uno de mis preferidos, por la forma tan peculiar que tiene de decir.

 

Resolución

 

Alma, tienes por fuerza que alcanzar en la vida
el Ideal sublime que a seguir te convida
por entre breñas ásperas.
Alma, en vano recelas
del Dolor: mis propósitos son como dos espuelas
que te harán sangre… Fuerza será, cuando te pares,
que sientas, despiadada, clavarse en tus ijares
mi voluntad de acero; fuerza será subir…
¡Contempla allá, muy lejos, la cima de zafir,
adonde has de llegar antes que la jornada
termine!
¡Alma, no esperes de mí piedad ni nada
que no sea espolazo, aguijón y castigo!
…Hoy has de sonreír al cruel enemigo
que ayer te hincó su dardo. . .
Bien sé que anhelarías
quebrantar su soberbia; que sin duda podrías
hundir su obscura frente en la tierra que pisa;
mas sólo habrás de darle la flor de tu sonrisa,
y por cada punzante, por cada dolorosa
espina que te clave, ¡devolverle una rosa!
Abril, 18 de 1914.

La Esquina de Giselda

A Raúl Corrales Lopez
Por todo el amor y el tiempo.
DE REGRESO  A LAS ANDADAS
Quiero algo más atronador
que un suspiro en el  siglo 19.
la espuma de  los 7  insólitos mares dulces
y un lingote de  un material  más romántico que la llovizna.
Quiero tus guiños, tus promesas
tu cúpula de hormigón
en mi blandura
tu miel y  tu escorpión.
Quiero vagar en tu  brío
compungida en tu silencio
lacerada con tu aliento
con la intrepidez de un verbo entre mis manos
y esa  boca que pretendo devorar.
Quiero tu voz
y tu estrecha cintura gusaneando sobre mí
Quiero tu ritmo,  tu aceleración
y esa  fiebre repentina
que un día me llenó de insomnios.
Quiero de nuevo el sabor
de sonreirle a todos
confiada que la vida es bella.
Mirar a través del  cosquilleante prisma multicolor
volver a darle las buenas nuevas al amor.
Será mucho pedir?
Ven, quiero vivir otra vez;
a nadie se le niega la vida.
Erika Corona

 

La Esquina de Giselda

Es poema especialmente cala muy hondo y demuestra la sensibilidad de su creadora.

MENDIGOS
Un hombre cara de mendigo me aborda;
quiere un peso.
Un simple peso dorado o negruzco
común y corriente como un girasol
o una hoja de laurel.
Quiere la misma moneda que llevo
a comprar mi pan.
Pan y mendigo  tienen algo en común
Calle, gente, obstinación,
y un hombre echado en la acera
me recuerda  a mí.
Quiere una estufa para el corazón,
Tal vez un pedazo de sueño,  un meteorito.
Alguien podría darle una lluvia de margaritas?
mucha gente  no ofrece nada
ni siquiera una duda
Pero el hombre mira con ojos bucólicos
Salidos del fondo de su olvido
en busca de mi  soledad
Quiere las añejas canas de mis bolsillos
La claraboya sin luz
Mi espejo roto
Mis espermas escondidos
Quiere tragarse ese universo de cosas raras
que un día  llamé poesía
El hombre exige de un modo bestial
lo que le pertenece
Me apunta como si fuera el único ser
Que deambula por la calle
en el  diario trafico de vidas
espanto de monotonías.
Titubeante alarga una mano como de insomnios,
mi  bolsa  y mi alma echan a volar
Sonrío.
Con lentitud deja la  acera  y anda
Detrás nace  una estela de luz que comienza a crecer
Irremediablemente.
Erika Corona

 

La Esquina de Giselda

Poemas de la Pluma de una amiga muy querida:

 

Como una casa que existe     despierto entre misceláneas    6am…

Leandro Baez

 

LA MISMA CASA
Esa casa tuya es la mía
es la de todos
la de un siglo atrás
la de siempre.
Tiene unas canas legendarias que no hacen más que tachar  un número
en el calendario de la muerte
Esa casa es la mía?  Ya ni sé
o lo sé con tanta seguridad que no  quisiera saberlo.
6.am Parese reírse esta combinación estrambótica
Alguien pregunta si llegó el tiempo de morir.
Cuando llegará?
Un poeta aseguró que todo es tiempo de amar.
Alguien quiere desayunar?
Dejalo para cuando nazcan las margaritas
La hora es una constante en la memoria.
Abuela, tiene miedo del reloj?
El tiempo de la muerte no me aterra,
viene fragante en fino papel.
Los kilómetros se esparsen dentro de esta casa.
Ya visitaste Colombia, Perú?
La abuela anda bajo la lluvia tierna de París.
Fue y volvió entre los paseos de la sala al comedor
Mejor dicho, de la cocina a la cocina. Buenos días, buenas tardes
buenos amor
buen infierno tenga señor.
Hay algún mensaje de otro ser
patológicamente solo?
Otro solitario más que amenaza con partir el mundo?
Solo poemas inconclusos de hechizados por la soledad  como ilusas pitonisas
y de esa indescifrable mujer
tonta como gaviota sin mar,
sin remos, ni cruz.
perdida entre versos sinuosos.
Murió un hombre? Murió.
Nació muerto con la plomada del egoísmo en el esternón.
A diario llevo un hombre muerto en mis ovarios.
Lo cargo sin cruz y con las aspirinas del olvido.
Dónde está tu hombre muerto, tu mujer, tu vieja, tu gey?
Tu perro, tu niño?
Todos tienen la misma máscara de un color igualitario.
Buenos días, buenas tardes
Las vecinas se empeñan en saludar la hipocresía.
Goog night buen infierno!
Morning buen amor!
Cuándo nos regalaras una lluvia de margaritas?
La adorada llovizna de Jamis?
Las casas de las vecinas buscan un organo vital latente
una oscura o blanca deidad.
Todas tienen su gusano en el arroz
y un ratón el la cocina.
El medio día hinca con su corazón al rojo vivo.
Nació otra estrella. Nació?
Cobrando la prensa! Noooo!
Esta hora es para cobrar imágenes diáfanas
melodías poéticas…
6pm: Lezama dónde éstas? Quiero tu silencio crepuscular.
Cayó otra estrella.
Las estrellas y sus inventos
ni se imaginan el mugre, la muchedumbre, el olor del pan…
 Lo van a dar doble. Será?
Abuela no escupas el suelo
Tu reloj no sabe de las neumonías
!Abrid la ventana; brindemos por la neumonía!
Hace falta que llueva un siglo
La lluvia alimenta el corazón de un poeta.
Frai Betto analizó las estrellas y me inspiró
Aquella hace 100 mil años murió;
su  luz todavía nos ciega
y aún  rezamos y pedimos perdón.
Noche, dónde están tus muertos?
Se arrastran entre los muros de la incomunicación
entre la impotencia y las vaginas epilépticas.
Noche, vives de la esperanza del  nuevo día
Este también puede traer la muerte.
Abuela, no temas,  aún te falta mucho por toser.
El día de mañana trae la vida
o la muerte…
Y yo tengo los brazos abiertos
aquí en nuestra casa.

Juana Borrero y su indiscutible genio modernista

Fuente: http://www.radioenciclopedia.cu/exclusivas/juana-borrero-su-indiscutible-genio-modernista-20170518/

Juana Borrero y su indiscutible genio modernista

Publicado: 2017.05.18 – 18:02:57   /  miguel.dario@renciclopedia.icrt.cu  /  Miguel Darío García Porto
  
Juana Borrero y su indiscutible genio modernistaJuana Borrero ha sido considerada, con justicia, entre los mejores poetas modernistas cubanos de finales de siglo XIX. Pero —del mismo modo que en el caso de Martí— si buscamos en su modernismo características establecidas, inamovibles, y que parten del esteticismo parnasiano, no pudiéramos incluirla en esa tendencia, salvo en algunos poemas, en los que busco intencionadamente un influjo casaliano. En términos generales, Juana no tiene el urbanismo de Casal, no rechaza lo natural, no jerarquiza en su poesía el hastío ni le interesa demasiado la brillantez del verso.

Aunque con cierta tendencia a la melancolía —que bien pudo ser causada por la crisis de la adolescencia o por el imaginario epocal de su círculo de amigos, o aun por influencia de su padre, Esteban Borrero—, poseía un temperamento ardiente, firme e independiente, más cercano al romanticismo que al modernismo.

Por ese genio creativo, esta medular poeta, quien naciera en Santo Suárez, La Habana, el 18 de mayo de 1877 –hace exactamente 140 años-, sigue siendo recordada y evocada debido a la particular atmósfera artística y literaria que logró evocar.

Heredera de una tradición poética familiar, Juana Borrero crece en un medio propicio para el desarrollo de sus potencialidades intelectuales. Su padre fue un hombre inteligente, luchador y liberal, que llenó de cultura el ámbito donde crecieron sus numerosos hijos; sin embargo, no hay suficientes datos para especular sobre la influencia familiar en ese carácter de Juana.

Como poetisa, fue considerada una niña prodigio. Sus primeros poemas —antes de conocer a quien fuera su amor ideal: el poeta Julián del Casal— ya denotan su lejanía de rasgos considerados “propios” de la poesía femenina, y en general de la mujer, como el recato, la humildad y el falso pudor.

Ello no cambiaría cuando la muerte de Casal convierta en un sentimiento real la tristeza que hasta entonces era en ella puramente literaria. Es indudable que en su poesía existe un aspecto de su personalidad que está presente en cualquier caso: su autovaloración, su conciencia de ser diferente a la generalidad y su audacia.

En un medio como el cubano de finales del siglo XIX, su madurez lírica y su formación cultural eran excepcionales: a los siete años ya escribía versos y estudiaba pintura, manifestación en la que también demostró sensibilidad y talento.

Aunque es innegable su voluntad estética modernista casaliana, su temperamento romántico, apasionado y vital, la convierte en un caso singular dentro de esa corriente. Su ideal poético no se centra en la perfección de la forma, sino en la expresión de la idea.

En una carta que le escribe a quien sería su novio, Carlos Pío Uhrbach, lo demuestra: “Los rondeles q.e.p.d. no han lugar, Carlos. ¡Ya pasó su oportunidad… renuncié a ellos! ¡Si usted se hubiera fijado menos en el efecto rítmico y un poquito más en el fondo que encierran, quizás no hubieran muerto!”

Hay que buscar su modernismo, por tanto, más en la idea que en la forma, generalmente romántica, como lo prueban el tratamiento del paisaje y la subjetivación de los asuntos que toca. Pero debemos advertir que viñetas o elementos como el hastío, lo agónico, el presentimiento de la muerte, etc., no faltan en su poesía.

Su temprana muerte impidió el total desarrollo de la que ya era una voz diferente y valiosa dentro del escenario modernista americano, y una mujer que también era, a pesar de su corta edad, excepcional en su género, como lo prueba su autodescripción, impensable para el común de las mujeres de su momento: “Yo soy de esas mujeres valerosas/ a quienes la amenaza no intimida/ porque son indomables y orgullosas./ Almas gigantes que jamás se niegan/ ni su pendón inmaculado entregan/ y que conquistan lauros inmortales,/ porque saben morir heroicamente,/ sin doblegar la luminosa frente,/ ni traicionar jamás sus ideales”.

A pesar de que murió a solo unos pocos meses de cumplir 18 años, Juana Borrero es, por derecho propio, una de las figuras más fascinantes del modernismo Hispano-Americano. Si ella no ha tenido todo el reconocimiento que se merece, solo se debe a que sus obras no han sido publicadas fuera de Cuba hasta ahora.

Particularmente las cartas, pero también los poemas de Juana Borrero, constituyen una lectura esencial para todos aquellos interesados en el modernismo Hispano-Americano. Estas obras seguramente se convertirán en lectura obligada para todo aquel que trate de entender los trabajos de la subjetividad –en especial, pero no solamente, en relación con las mujeres—durante el fin del siglo XIX.

Íntima

¿Quieres sondear la noche de mi espíritu?

Allá en el fondo oscuro de mi alma

hay un lugar donde jamás penetra

la clara luz del sol de la esperanza.

¡Pero no me preguntes lo que duerme

bajo el sudario de la sombra muda…;

detente allí junto al abismo y llora

como se llora al borde de las tumbas!

Última rima

Yo he soñado en mis lúgubres noches,

en mis noches tristes de penas y lágrimas,

con un beso de amor imposible

sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Yo no quiero el deleite que enerva,

el deleite jadeante que abrasa,

y me causan hastío infinito

los labios sensuales que besan y manchan.

¡Oh, mi amado!, ¡mi amado imposible!

Mi novio soñado de dulce mirada,

cuando tú con tus labios me beses,

bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Dame el beso soñado en mis noches,

en mis noches tristes de penas y lágrimas,

que me deje una estrella en los labios

y un tenue perfume de nardo en el alma.

Pueden leer mas en : http://www.cubaliteraria.cu/autor/juana_borrero/index.htm

 

La poesía emocional y reflexiva de Alfonsina Storni

Fuente: http://www.radioenciclopedia.cu/exclusivas/la-poesia-emocional-reflexiva-alfonsina-storni-20170529/

La poesía emocional y reflexiva de Alfonsina Storni

Publicado: 2017.05.29 – 15:39:49   /  miguel.dario@renciclopedia.icrt.cu  /  Miguel Darío García Porto
  
La poesía emocional y reflexiva de Alfonsina Storni

Un fenómeno significativo se produce en la lírica latinoamericana a partir de la segunda década del siglo XX: algunas de las voces más importantes del período son poetas mujeres. No sólo eso: son también las más reconocibles y las más celebradas internacionalmente, por solo mencionar algunas, recuérdese a Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou o Delmira Agustini.

De ese grupo literario sobresale por su expresión moderna la poeta argentina Alfonsina Storni, quien nació en Sala Capriasca, Suiza, el 29 de mayo de 1892 –hace exactamente 125 años.

Dicen algunos que tal nombre –escogido especialmente por un padre melancólico y raro-, marcó su destino, pues años más tarde, Alfonsina le confesaría a su amigo, el escritor argentino Fermín Estrella Gutiérrez: “me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo”.

Y tal resolución hizo que la pequeña Storni fuera recordada en el jardín de infantes como una niña curiosa y que hacía muchas preguntas, imaginaba mucho y mentía, inclinación que su madre se empeñaba en enmendar, ya que inventaba incendios, robos, crímenes que nunca aparecían en los policiales de los periódicos y metía a su familia en grandes problemas.

Con tan solo diez años Alfonsina dejó de asistir a la escuela y comenzó a trabajar lavando platos y atendiendo las mesas en un negocio familiar cerca de la estación del tren.

Ese emprendimiento no tuvo buena fortuna debido en gran medida a la inexperiencia en los negocios y el alcoholismo del padre, quien se sentaba en una mesa a beber hasta que su esposa e hijos, lo arrastraban a la cama.

Durante esa época su hermana María se casó con Alfonso, matrimonio que duró poco tiempo debido al fallecimiento repentino del esposo. Algunos biógrafos subrayan que este hecho coincide con la edad en que Alfonsina comenzó a escribir y, por eso, evocaba aquel momento de esta manera:

“A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan.”

Pero los momentos de inspiración siempre tuvieron una rival que era para ella una obligación harto ingrata: las tareas domésticas, que no le dejaban un respiro, ya que tenía que ayudar con la costura a su madre hasta la madrugada y con las tareas escolares de su hermanito.

El trabajo hogareño no la conformaba, pues no le rendía económicamente y conllevaba largas horas de encierro. Para cambiar su situación, buscó trabajo en forma independiente, lo encontró de muy diversas maneras: en una fábrica, en una compañía teatral, en una farmacia o en una escuela.

Y fueron muchos los años perdidos en busca de la sobrevivencia económica, hasta que halló la senda del éxito para su verdadera vocación: la literatura. En 1916 publicó su primer cuaderno La inquietud del rosal, un libro de poesías donde expresaba sus deseos como mujer y describía su condición de madre soltera sin ningún tipo de complejo.

El libro, como era de esperar de una crítica anquilosada y mojigata no tuvo una buena aceptación, pero su publicación le permitió ingresar a los círculos literarios más renombrados de su país y del continente.

Un triunfo para Storni fue que Amado Nervo, el poeta mexicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publicó sus poemas en la revista Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una escritora sin reconocimiento aun el haber llegado hasta aquellas páginas.

Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus contemporáneos.

En 1925 publicó Ocre, que marcó un cambio decisivo en su obra. Su poesía, fundamentalmente de temática amorosa, también se ligó a la temática feminista e intentó desligarse de las vestiduras del Modernismo y volver más la mirada al mundo real.

Un nuevo cuaderno salió a la luz en 1934, Mundo de siete pozos. Tras leer esta recopilación de poemas Gabriela Mistral, comentó que “poetas como ella nacen cada cien años”.

Escribió su último libro en 1937 llamado Mascarilla y trébol; en él trató de desarrollar una nueva forma de pensar la poesía y, por consiguiente, una nueva forma de pensar el mundo.

La obra poética de Alfonsina Storni se encuentra contenida en siete volúmenes y ha sido catalogada por Alberto Acereda como “una defensa a la libertad artística e individual”. Además el crítico afirma que sus letras muestran a una excelente poeta del amor, una mujer luchadora por la igualdad femenina que no se la puede ubicar en el feminismo radical.

Por su parte, el crítico José Miguel Oviedo señaló que ni el contexto ni la forma de pensar de Alfonsina permiten dudar de su deseo de igualar al hombre con la mujer porque no hay ninguna ironía en esos versos.

Su prosa es feminista, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. El arco que su poesía traza es muy amplio y complejo: desde la tradición modernista hasta los bordes mismos de la vanguardia y el formalismo neobarroco de la poesía contemporánea. A la hora de mostrar cómo evolucionó, se modernizó y definió el lenguaje poético en la literatura latinaomaricana, el nombre de Storni no puede estar ausente.

 

Del Autor

Voy a publicar una referencia a la décima musa Sor Juana Inés de la Cruz una de las mejores exponentes del género de su época, en el presente sus poemas hacen historia, cuando estaba en la secundaria leí el poema que dice: En perseguirme, Mundo ¿qué interesas? me cautivó tanto que lo tomé como una guía para mi vida y decidí adornar mi alma con sus poemas.

 

Accedan al siguiente link y encontraran una publicación sobre su obra : ¡Cuidado al amar!