Feliciano me adora y le aborrezco

  

 

Feliciano me adora y le aborrezco
de
Sor Juana Inés de la Cruz

Feliciano me adora y le aborrezco;
Lizardo me aborrece y yo le adoro;
Por quien no me apetece ingrato, lloro,
Y al que me llora tierno, no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco;
A quien me ofrece víctimas, desdoro;
Desprecio al que enriquece mi decoro,
Y al que le hace desprecios enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo;
Me reconviene el otro a mí ofendido;
Y a padecer de todos modos vengo;

Pues ambos atormentan mi sentido:
Aquéste con pedir lo que no tengo;
Y aquél con no tener lo que le pido.

 

 

La Esquina de Giselda

Mi Amiga siempre brindando excelencia.

 

Rechazo

Entre tantas siluetas, la tuya
no sé por qué
me harta con su  tozudez
me traga su  gracilidad
y el mundo se vuelca sobre mis años,
sobre el hilo mágico de lo continuo de fina daga
lo inexplicable del porqué fue
y lo indefinido de la misma drástica respuesta.
La explicación es témpano de algo más que frialdad.
El nunca jamás esquivo
de escribir un verso se amor.
Mirenme aquí vagando entre las amadas poses
como entre cuerdas
en una acordeón de espumas
o en uno solo de tus gestos.
Me atropella el sabor de la viscosidad
la dureza de lo flexible
del arma  tierna.
Se me atraganta la sal
la nervadura perfecta;
pero no sé por qué
escupes una sepultura de  lamentos
corroída de insomnios
que añora otro ser
a través de la  perversidad de tu rostro
cuajado de hermosas palabras sin color.
No entiendo la obstinación
si todo es silencio
como hojas meditabundas
 
Erika Corona

Amandita segunda ocasión

Este poema pertenece a una serie de poemas que le regalé en el cumpleaños a mi sobrinita Amanda, espero que los disfruten y les guste.

Amandita segunda ocasión

 

Hay una niña refulgente como un sol
Tan candente e inocente,
Amandita es un amor, su esperanza es
Inmensa, y descubre mi rubor,
Un sentimiento inanimado
Se despierta por su vos,
Ella espera un pedazo de sueño para jugar,
Y contempla un destello en el cielo, para cantar.
Confundida se levanta, canta, sueña,
quiere y danza.
Amandita es un regalo un sentimiento oculto
que se impone, se levanta, te da fuerzas
Y no te cansas de mirarla, abrazarla y mimarla.
Sus gestos, frases,
Frases hechas con cuidado esmerado.
Esta poesía que no es mía sino de ella,
esmerada y callada es un reto del pasado
del futuro es algo que dejó hace mucho tiempo
de estar sin vida, desconocido intento del momento,
me regocijo en ello porque quiero alagarla
y ofrecerle un pedazo un espacio
en mi letra que se afecta, regenera y
espera por una ocasión postrera.
May 7/6/10

Nicolás Guillén Batista

Nicolás Guillén Batista (Camagüey, 10 de julio de 1902 – La Habana, 17 de julio de 1989). Periodista, poeta y político cubano, considerado por su obra como Poeta
Su poesía está considerada como la más plena expresión de las más legítimas y revolucionarias aspiraciones populares en el período histórico en que se produce. Introdujo el tema negro en la poesía en lengua española. Su obra ha sido traducida a muchos idiomas y ha merecido comentarios elogiosos y estudios de destacadas personalidades de las letras contemporáneas porque ha sabido interpretar a plenitud el espíritu de lucha de los seres humanos, y su esperanza de conquistar una sociedad mejor. Entre sus títulos literarios más destacados se encuentran: Motivos de son, Elegía a Jesús Menéndez, Sóngoro cosongo, El son entero. Por su obra obtuvo el Premio Viareggio y el Premio Nacional de Literatura 1983.
                A VECES…
A veces tengo ganas de ser un cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser un niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir, bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor rompiéndome el pecho,
una flor, y decir: Esta flor,
para usted.
Nicolás Guillén

La Esquina de Giselda

ENTRE HOJAS MUERTAS
Ahí, entre las hojas truncas
debajo de la hierba recién sesgada ,
un insecto huye de los dedos.
De quien  huye el segador?
Tiene un miedo astronómico
como deudas impagables.
Teme a otro segador?
Huye también de la cerbatana con veneno,
del tormento  y la incertidumbre,
y de posibles fieras.
El insecto  sólo lucha inocentemente
por la vida.
En segador pretende decapitar
hasta su propia sombra.
Cuantas cabezas arrancaron las abejas asesinas?
Y son pocas ante las briznas mudas de horror
tras el paso de un hombre con guadaña.
Cuantos  cuerpos dejaron mutilados los tiburones sangrientos?
Sin embargo duelen menos
que una orden de ejecución.
Cuanto camino arrasó una columna de poderosas hormigas?
Pero es poca ante  la sangre derramada de los sueños,
 la complicacion humana,
o las alas rotas del ruiseñor.
A donde van los segadores
rompiéndose el alma,
martirizando sus vidas,
trocando el breve minuto del placer?
Que dios nos ayude; no se pueden arreglar
el miedo,  el odio,  el desamor.
Ante las tristes noticias
la mañana cobra un tinte de otoño
 y el insecto minutero sonríe para morir,
complacido de su breve trayecto.
Erika Corona

 

 

 

En el mar

Como me gusta tanto el color azul del mar me inspiró para componer un poema, espero les guste.

 

En el mar

Estoy a la orilla del mar,
Mientras contemplo el azul sereno,
Pienso en como fue tu encuentro
Estabas con tus cabellos azotados por el viento
Me gusta el azul de este paisaje
No comprendes mi lenguaje,
Te agitas y no te siento ya
El amanecer denota algo extraño
Es que ya te vas.
26/6/10 May

La Esquina de Giselda

IMPRECACIÓN DE LA MADERA
Ante un árbol caído imagino los gritos.
Todavía dibujo en los oídos
el largo gemido como un estertor.
En la calle quedó la savia sanguinolenta de las heridas.
Nadie la probó,
nadie se inquietó ante los regios machetazos
del doble error.
Otro gemido de antaño
protesta ante la claridad desnuda.
y un manojo de lamentos y desaprobación
se asoma ante la mañana de grandes luces.
Los crujidos queman almas
Cien mil voces centenarias
se bifurcan con ansiedad.
El canto del árbol
trae el silencio de un buey empalado.
La caída sepulta las historias vivas
o muertas.
¿Por qué la moto sierra no oyó los bramidos?
¿Alguien  los oyó?
Centenares de pájaros anidarán en el eco de la soledad
y nos contentaremos con apreciar la hermosa
y fría arquitectura,
hasta que un día  los ingenuos brotes
también nos amen.
Erika Corona

Epistolario

Juana Borrero
Para mi querido ingrato
Carlos, ángel mío: esta mañana muy temprano me levanté y salí de mi cuarto, contraviniendo órdenes superiores porque has de saber que estoy bastante delicada de salud en estos días y me han ordenado que esté recogida.
Pero se trataba de esperar carta tuya, y ¿qué recomendación podría impedirme esperarla? Oye: yo no quiero culparte… no lo hago, porque el reproche, indica por sí solo falta de afecto o por lo menos olvido voluntario de promesas sagradas, y yo no quiero creer que tu conducta conmigo obedece a causas voluntarias de parte tuya sino a circunstancias contra las cuales no pudieras tú hacer nada.
Conste pues que te disculpo y que te absuelvo… Sería demasiado doloroso para mí ver mi cielo nublarse al despuntar la aurora… Tú sabes que yo soy muy sensible.. Cualquier lastimadura me duele como una herida… y mi triple decepción de estos días me ha dolido mucho, mucho!
No es por otra parte un sentimiento egoísta el que anima estas palabras… ¡No! El deseo de saber de ti, la ansiedad de ver letra tuya, y la tristeza de verme lejos de ti alma mía, son los sentimientos que hacen brotar la queja de mis labios y llenar de desconsuelo mi pobre corazón que tanto te ama! ¡Perdóname!
¡Estoy tan triste en estos días! Con qué ansiedad esperaba tu carta! ¡Ay amor mío! ¿Sabes tú lo que es amar y no saber si se es amado? ¡No lo sabes? Pues entonces no te explicas mi tormento… Anhelo oírte disculpar tu olvido. La primera disculpa la creeré porque no quiero dudar de ti cuando empezaba a creerte sincero… Pero te suplico que seas compasivo… yo quiero ser humilde contigo porque la soberbia a nada conduce en estos casos… Así te suplico me perdones la carta de esta mañana y procures serme fiel. Cada olvido de tu parte es una tristeza nueva en mi pobre alma! Adiós bien mío! Ten piedad de mí!…
Ámame, ámame! Yvone.

Íntima

Este es un pequeño poema pero que dice mucho, Juana Borrero era una persona con mucho potencial para las artes, con una voluntad de acero a pesar de estar enferma su carácter no menguo, siguió apasionada como siempre.

 

¿Quieres sondear la noche de mi espíritu?
Allá en el fondo oscuro de mi alma
hay un lugar donde jamás penetra
la clara luz del sol de la esperanza.
¡Pero no me preguntes lo que duerme
bajo el sudario de la sombra muda…
detente allí junto al abismo, y llora
como se llora al borde de las tumbas!
Juana Borrero