¡RENOMBRE!

 

¡RENOMBRE!

¡Renombre, renombre! ¿qué quieres de mi?
¡Déjame en mi sombra, tu vuelo detén,
calla de tus trompas el son baladí…!
¡Si hicieses rüido se iría de aquí
Dios, único bien!
(Celoso es el numen, de veras celoso.
Muy más que el virtuoso,
que al interpretar
las obras sublimes de su repertorio,
impone silencio tal a su auditorio
que se ofende casi de su respirar…)
¡Renombre, renombre, vete! Muchos quieren
que halagues su oído;
muchos que se mueren
de hambre y sed de elogios… Olvídame a mi,
con un gran olvido:
como si jamás hubiera existido
…Y no hagas ruido
que estoy bien así.

Enero, 15 de 1915.

Amado Nervo

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