Es poema especialmente cala muy hondo y demuestra la sensibilidad de su creadora.
MENDIGOS
Un hombre cara de mendigo me aborda;
quiere un peso.
Un simple peso dorado o negruzco
común y corriente como un girasol
o una hoja de laurel.
Quiere la misma moneda que llevo
a comprar mi pan.
Pan y mendigo tienen algo en común
Calle, gente, obstinación,
y un hombre echado en la acera
me recuerda a mí.
Quiere una estufa para el corazón,
Tal vez un pedazo de sueño, un meteorito.
Alguien podría darle una lluvia de margaritas?
mucha gente no ofrece nada
ni siquiera una duda
Pero el hombre mira con ojos bucólicos
Salidos del fondo de su olvido
en busca de mi soledad
Quiere las añejas canas de mis bolsillos
La claraboya sin luz
Mi espejo roto
Mis espermas escondidos
Quiere tragarse ese universo de cosas raras
que un día llamé poesía
El hombre exige de un modo bestial
lo que le pertenece
Me apunta como si fuera el único ser
Que deambula por la calle
en el diario trafico de vidas
espanto de monotonías.
Titubeante alarga una mano como de insomnios,
mi bolsa y mi alma echan a volar
Sonrío.
Con lentitud deja la acera y anda
Detrás nace una estela de luz que comienza a crecer
Irremediablemente.
Erika Corona




Bello tu poema Erika! te responderé con otro
“Contigo”
Contigo soy feliz completamente
Pues no me falta tu cariño,
Eres una rosa en mi mente
Que me hace sentir niño.
Te amo a ti niña consentida
Pedacito de mi alma y de mi anhelo,
Linda niña con mirada fija
No dejaré nunca de decir “te quiero”.
Por eso sé que éste amor
Que es puro y verdadero,
Aunque es solo para dos
Es mayor que el universo.
Nunca me culpes por amarte tanto
Tampoco me condenes por así quererte,
Pues eres para mí, la vida que ahora canto
Y no resistiría la angustia de perderte.
Yo.